La intención de este blog es la de mostrar con mis videos un enfoque diferente de Enguera. ¡Espero os guste y los disfrutéis! Víctor Manuel Cantó Jiménez

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domingo, 29 de mayo de 2011

Los Gnomos con las setas en la Sierra de Enguera


VIDEO Nº 35
En Enguera tenemos la suerte de disponer de una sierra bastante grande en la cual  crecen una variedad de setas comestible (pebrazos) que son muy apreciadas por su buen sabor por los enguerinos.


Se me ocurrió hacer un montaje gracioso sobre ello que es el video que véis arriba.


Extraido de : http://enguerasiempre.blogspot.com/2007/11/engueratradicional-pebrazos.html
dejo aquí constancia de como recogía este blog la recogida del pebrazo en Enguera.


"Ha dado comienzo la temporada de recogida de setas en nuestra sierra. Las intensas lluvias caídas han propiciado que, este año, la recolección sea generalizada por todo el término.

Por otro lado, la orografía, la abundancia de pinares, el estado de nuestros montes, las temperaturas y los, aproximadamente, 350 litros por m.2 caídos por las lluvias, han beneficiado que la producción se haya extendido por toda la zona de esta serranía.




Los níscalos, pebrazos, rovellons, esclatasangs, distintas denominaciones para una variedad de setas cuyo nombre es “Lactarius deliciosus”; que son muy apreciados por los habitantes de la zona.

La cutícula es lisa y de color naranja, con zonas rojizas. A veces, presenta manchas verdes debido a las heridas o la humedad. Se puede confudir con el falso níscalo (Lactarius torminosus), también con el comestible y muy apreciado Lactarius sanguifluus (sobrero de color mas apagado y látex color rojizo).

En su juventud el sombrero se encuentra enrollado por sus bordes y conforme envejece se aplana para evolucionar a forma embudada. Desde la antigüedad tenemos constancia del consumo de hongos, que, además, se empleaban a la hora de hacer fuegos e incluso con fines medicinales.

El “pebrazo”, como es conocido popularmente en esta localidad, está dando frutos de gran tamaño y, aunque la humedad que ha quedado quita sabor y calidad a los mismos; la cantidad que se está recogiendo supera las expectativas para este año.


En Enguera, es costumbre comerlos asados con unas gotas de aceite de oliva y sal, también al horno o en parrilla. Excelente con un picadillo de ajo, en guisos de gazpacho, o carnes de caza.

Previamente se limpian con un paño húmedo, para quitarle la tierra y pequeñas briznas que puedan llevar. Las populares “tortas de pebrazos” tienen como ingrediente principal esta seta, junto con longaniza, morcilla, chorizo y unas lonchas de tocino; todo ello sobre una torta de pan. Es usual ver a las mujeres llevándolas, en las típicas “llandas”, a las panaderías para su cocción.

 De hecho, está tan extendido su consumo que, algunos hornos, ya comercializan sus propias tortas para todo aquel que desee.


La afluencia de recolectores y visitantes durante los fines de semana es tan abundante que, desde la Concejalía de Medio Ambiente, se hace un llamamiento para que la recogida sea selectiva, respetando la forma y el entorno.

Se portará cesta de mimbre para la recolección (así ayudamos a que las esporas caigan de nuevo al suelo durante el transporte); una pequeña navaja para el corte del pie del “pebrazo” (con ello evitamos arrancar de raíz el fruto carnoso, ayudando a su conservación y nueva aparición al año siguiente); evitaremos escarbar y romper las plantas de romero, tomillo y matas que hay en el entorno (previniendo que se sequen y sean combustible seguro para un posible incendio en verano); y , por supuesto, recoger los restos de basura que produzcamos mientras estamos en el monte (latas, restos de aluminio del papel del almuerzo, etc.). Esto mismo se hace extensible al colectivo de cazadores de la localidad, advirtiendo del cuidado que hay que observar, puesto que coincide la recolección con el inicio de la temporada de caza.


El Concejal de Medio Ambiente, sr. Pepe Simón añade que “La Naturaleza nos permite disfrutar de ella, pero con sentido común. Hemos de ser conscientes de que si hacemos lo correcto, en años venideros, podemos seguir recolectando el preciado “pebrazo” con las mismas oportunidades y en las mismas condiciones”.

LAS TORTAS DE “PEBRAZOS” DE ENGUERA.



Aprovechando la temporada de la recogida de “pebrazos”, la mayoría de panaderías de esta localidad elaboran y hornean las típicas tortas de “pebrazos” y embutido. Se realiza la masa con una mezcla de harina, levadura, manteca, un poco de sal, leche y agua; mezcla que puede variar a capricho del que amasa; al igual que varía la proporción de embutido que acompaña la torta.

Encima se colocan los “pebrazos”, morcilla, longaniza, chorizo y panceta, pero en cada hogar se añade o resta algún ingrediente, dependiendo el gusto de los comensales.


Desde muy antaño, estas tortas se llevaban a hornear a las distintas panaderías de la localidad, tradición que sigue viva. Cuando llega la época de la recogida del “pebrazo”, el deseo de una buena torta, está latente en muchos enguerinos. Hemos visitado una de las panaderías tradicionales de la localidad: el Horno de Pareja.

En él es asiduo el ir y venir de las mujeres de Enguera a cocer distintos platos típicos, tanto tortas, como cazuelas de arroz al horno, al igual que las más tradicionales pastas. Dos días a la semana, este horno cuece para el público (al igual que el resto de panaderías del pueblo) y, en estas fechas, no se concibe un día sin estas tortas. Siempre, claro está, mientras quedan en nuestros montes.


Encarna Marín y Amadeo Real, regentan este horno, compartiendo las labores propias del trabajo con una pequeña cafetería, que se ha convertido en punto de encuentro para almuerzos y cafés, por muchos clientes de la misma. Encarnita, la madre, siempre ayudando a esta pareja, en algo que viene de tradición familiar. Lo que hace tan especial ese horno, es que la cocción de sus productos, se realiza en el antiguo horno de leña moruno que posee; casi el último que existe en la localidad.

Amadeo cuenta que “los clientes pueden elegir cómo desean sus tortas de pebrazos, porque a todos no les gusta comprar el embutido en la misma carnicería, ni las cantidades de pebrazos o carne son iguales en todos los hogares. Nosotros podemos poner la masa solamente o hacer la torta al completo, eso si, trayendo la carne de dónde nos piden”.


Por otro lado, Encarna nos cuenta que “mi tío suele traer pebrazos, porque es aficionado a coger; pero no podemos comerlos todos. De ahí que surgiera la idea de hacer tortas para la venta al público”. Encarnita, la madre, es la encargada de prepararlas y hornearlas. Los usuarios piden incluso las setas, en el caso de que no sean “pebraceros”o no tengan medios para ir a buscarlos. Suelen hacer tortas completas para la venta, pero también las trocean para vender raciones individuales. Por ello, el precio de la misma varía.

Por regla general, el precio oscila entre los 4 y 10 €, dependiendo de si ponen o no todos los ingredientes. Las raciones individuales se comercializan a 1’25 €, mientras que las familias que la llevan preparada desde casa, solo pagan el coste de la cocción. Como bien dice Encarnita: “Apenas ha cambiado la forma y el sabor de las mismas. La idea de comercializarlas viene de temporadas en las que el pebrazo abunda, como este año; pero esto es una tradición que recuerdo de siempre, el ir y venir de las señoras con sus llandas a las panaderías a cocer la torta de pebrazos.


Además, en esta época, cuando comienza la recolección de la oliva; es una comida llena de calorías para aguantar el esfuerzo de la recogida, porque es fácil de hacer o encargar y llevar, después, al campo”.


Pero no es la única que hace esto. Otras panaderías locales también elaboran estas tortas. Igual forma, mismos ingredientes pero, por encima de todo, dejando elegir al enguerino o visitante, cómo hacerla, cuántos ingredientes pone o dónde lleva su torta de “pebrazos” a hornear. Luego, cada cual la come en la compañía que elige.

Es muy cotidiano ver personas con sus cestas vendiendo “pebrazos” en distintos puntos clave del casco urbano. Muy apreciado, resulta caro al principio de la temporada. El coste del mismo se puede disparar hasta los 25 € el kilo, dependiendo de cómo se presenta la temporada. Luego suele bajar de precio. En este momento, está a unos 7 € el kilo de “pebrazos”, dependiendo de la calidad que presenten, puesto que las últimas lluvias y el azote que sufren en su búsqueda, menguan visiblemente la calidad y cantidad de los mismos. Por ello debemos ser muy cuidadosos en su recolección.


Publicado por María en 05:09 Entrada más reciente Entrada antigua Página principal Enguera...siempre"